Como casitas de naipes

 

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Así se van derrumbando temporada tras temporada los sueños de ver a Atlanta en una categoría superior. Siempre se cree que las posibilidades están de nuestro lado, había que empatar mínimamente para seguir avanzando en este camino y no fuimos inteligentes a la hora de buscar la forma. El modo era hacer algo que Atlanta no hizo en todo el torneo, dejar de ser protagonista y darle la iniciativa a un Deportivo Español que estaba más que necesitado por la victoria. Pero salió a atacarlo, desordenado con un equipo muy largo porque había mucho espacio entre los volantes y la defensa. Y el barullo fue su peor enemigo. No consiguió dar dos pases seguido en las cercanías de Correa y no encontró nunca una idea de juego.

Para peor a los 17′ Amarilla toco para Turienzo que devolvió (con caño incluido a Ezequiel Vicente) para que el punta clavara un derechazo preciso que hizo estéril la volada de Agustín Gómez y convertir así el 1 a 0.
Después de eso una historia repetida hasta el cansancio en los últimos planteles del bohemio. Se cae en la falta de ideas, en el centro como única arma de ataque y en convertir a los arqueros rivales en figura después de descolgar infinidad de centros. Atlanta no sabía que hacer con la pelota. Diego García fue más lateral que vertical y en la mayoría de las veces terminó absorbido por el embudo defensivo de Español; Juan Manuel Tolosa no tuvo ni la velocidad ni el fútbol necesario para desequilibrar, Gabriel Seijas fue más quite que juego lo mismo que Federico Guerra; Luciano Pons y Diego Dorregaray estuvieron peleados con la pelota y no pudieron llevar peligro. Pero lo más preocupante estuvo en la última línea. Era necesario “atender” a Amarilla en los primeros minutos de juego, no darle libertad para ir convirtiéndose en la figura del partido con el correr de los minutos. Nahuel Tenaglia la pasó fea con el punta y ni Ezequiel Vicente ni Ariel Otermín pusieron la experiencia en esta tipo de partidos; Guillermo Sánchez fue discreto a la hora de pasar al ataque y también sufrió con la marca. Gómez nada que hacer en el gol. Los cambios no le dieron al técnico lo esperado.

No hubo juego a la hora de crear y fue flojo a la hora de defender, porque fue un equipo muy largo, el mediocampo fue una zona de transito, no hubo presencia bohemia y eso complicó en demasía las cosas.
Es momento de sentarse a pensar. Es momento de aunar fuerzas para conformar el plantel del próximo torneo. Ya no pueden decidirlo dos o tres personas. Teniendo en cuenta que es incierto el futuro de la institución en cuanto a una conducción de cara a las elecciones hay que limar asperezas y conformar un plantel que cambie los naipes por ladrillos. No sirve de nada llegar con chances de pelear el ascenso o hacer una buena campaña si no la coronas con el ascenso. De algo estamos completamente seguros, no se asciende con la historia o con las temporadas en primera división. se asciende con el presente instalado en columnas de hormigón y con paredes de ladrillos. Sobre una mesa y con naipes cualquier sueño se derrumba ante la primer brisa.

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