Barranca abajo

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Era una fecha propicia porque los punteros habían dejado puntos en el camino, se les podía descontar y achicar la brecha. Pero para eso se debía jugar bien en un recinto en el que no se le hace nada fácil al bohemio conseguir la victoria.
Y nuevamente se pagó caro el jugar mal. Porque este es un equipo que no logra convertir las pocas o muchas situaciones que crea, y en Barracas no fueron muchas. El local fue el que quiso salir a ganar el partido y el que fue arrinconando a su rival contra el arco de Rodrigo Lugo. Un carambola con rebote en el travesaño y posterior atrapada del arquero ante un rebote en Guillermo Sánchez a los 11′ fue la primera clara. A los 19′ Sproat arrancó en mitad de cancha perseguido por Gaspar Vega tocó para Gómez y la devolución de primera lo dejó al delantero encarando ante la marca de Bianchi Arce para definir junto al palo derecho de Lugo. 1 a 0 y estaba más que bien porque iban casi 20 minutos y Atlanta no estaba en la cancha.
Es increíble la permisividad que brinda este equipo a la hora de defender. Lamentablemente se perdió en el camino todo lo bueno que se realizó en las primeras fechas del torneo donde todos hablaban de la presión que ejercía este equipo, que no te dejaba jugar, que el ahogo era constante en el campo rival. Todo eso se perdió y pasó a ser un flan a la hora de defender, sumado a que cuando tiene la pelota no es un equipo vertical, que lateraliza la pelota constantemente, que no tiene como arma el disparo de media distancia las cosas se complican.
A los 45′ Walter Mazzantti desborda por derecha dejando tres rivales en el camino para mandar el centro pasado al segundo palo que encontró la cabeza de Joaquín Ochoa Giménez que logra convertir empatando en uno el partido.
En la segunda etapa los errores defensivos de Atlanta se hicieron más evidentes y se sintieron en el marcador, ya que pese a que se puede discutir si hubo o no hubo mano de Nicolás Bianchi Arce en la jugada del penal, lo que realmente preocupa es que Mandarino haya pasado entre tres jugadores sin que ninguno cortara el avance. Martín cambió penal por gol y todo se terminó.
Porque si el equipo de Berscé marcaba mal lo volvió a demostrar a los 8′ cuando un pelotazo largo dejó a Gómez perseguido por Sánchez  de cara a Lugo, para picarle la pelota por sobre el cuerpo y decretar el 3 a 1 que sería el resultado final.
¿Atlanta? Un centro que Mazzantti convierte pero le habían cobrado adelantada a Milton Giménez. Y una guapeada del propio Giménez que luego de robársela a Agustín Gómez define y la pelota pasa paralela a la raya sin que nadie la empuje.
Muchísimo para corregir si se quiere entrar al reducido, la diferencia por ahora es de un punto, pero la diferencia futbolística es lo que preocupa y lo que entre todos se debe corregir.