Por enésima vez…

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Sinceramente las ilusiones de irnos de categoría se desvanecen año tras año al llegar el final del torneo. Siempre se arranca de la misma manera: haciendo honor al nombre de Atlanta y marcando que el alguien importante dentro del fútbol argentino, por su historia de 64 años en primera división. Sin embargo, con el correr de los partidos uno se va dando cuenta que los rivales ya no le tienen respeto, que jugar en Villa Crespo es lo mismo que ir a jugar a Ensenada con Cambaceres.
Otro año más donde la esperanza de conseguir el ascenso se va desdibujando partido a partido, donde ni siquiera la esperanza de tener ventaja deportiva en este primer partido del reducido te da la posibilidad de seguir adelante.
Es muy pronto para hacer un balance exhaustivo de la situación, pero hay que hacerlo y pensando bien en lo que nos dejó. Para eso habría que ver de empezar por el final, por lo más reciente, juego de palabras pero que son el resultado. Un partido donde el bohemio tenía que jugar con la desesperación del rival, que a la hora de jugar era el que necesitaba conseguir un triunfo, era el que tenía que salir a buscar el partido y eso hizo. Fue Ignacio Viain (18 años y dos partidos en primera y demostró que el arco de Atlanta le sienta bien) en tres oportunidades el que le puso un cerrojo al arco en la primera etapa. Porque antes de los 10 minutos de juego ya había tapado dos mano a mano.
Atlanta no supo durante todo el torneo hacer tiempo, buscar dormir un partido que no lo tuvo como protagonista en cuanto al juego, ya que creó una sola situación de peligro en un remate de Guillermo Sánchez allá por los 25′ del segundo tiempo. Un equipo que si mostró garra, que supo tirarse al piso en cada pelota, que no sacó la pierna nunca, que peleó hasta el final para caer de pie, pero caer al fin.
Muchas cosas para destacar de este año que terminó, la incursión de varios chicos de las inferiores a lo largo de todo el torneo, jugadores que rindieron con contrato con Atlanta por una o dos temporadas más, pero hay que analizar fríamente este nuevo fracaso futbolístico, una sola noche con la cabeza en la almohada y la vista fija en el techo no alcanzan para saber porque se falló de nuevo.
Atlanta sigue en la primera B y ese es el triste resultado que nos queda.

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