Se grito en MIL TONos diferentes

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Atlanta dio vuelta un partido increíble y le ganó a Estudiantes (BA) por 4 a 3. Los goles los convirtieron Horacio Martínez, Fabricio Pedrozo, Ignacio Colombini y Milton Giménez.
Nunca son un partido más los jugados con el equipo de Caseros, sea en la condición que sea, sólo para recordar el último en Villa Crespo que nos dejó con las manos vacías Figueroa a tan sólo dos minutos del final; o el agónico empate en 2 con gol de Martín Palisi en el Oeste. Y se volvió a repetir un partido con resultado incierto y cerrado agónicamente.
Desde el comienzo se sabía que no iba a ser un partido tranquilo. Juan Ragó le tapó una volea a Altamirano que tenía destino de red; Atlanta comenzó a buscar espacios y a preocupar a Saracho con la velocidad de Walter Mazzantti (mismo despliegue y empuje que en el torneo anterior pero sigue sin terminar las jugadas), con un Lucas Colitto con 3 pulmones, con Nicolás Previtali cada vez más con una visión terrible el campo de juego para buscar al compañero libre. Funcioná por derecha el tándem Matías Molina-Fernando Enrique; Ignacio Colombini alterno buenas y malas y el oportunista del gol Horacio Martínez preocupó siempre mientras estuvo al ciento por ciento. Alan Perez se sumó bien al ataque y no sufrió demasiado con la marca. En un partido donde el corazón pudo más que lo futbolístico hay que marcar que por primera vez en estas fechas hubo mucha des sincronización en la zaga central, Nicolás Cherro y Nahuel Tecilla llegaron tarde a varios cierres.
A los 15′ del primer tiempo Estudiantes debió haberse quedado con 10 por la “murra” que le dio García a Martínez que lo dejó malherido por el resto del partido, pero que no le imposibilitó aprovechar un mal despeje tras un centro de Molina para convertir de cabeza tres minutos después el 1 a 0 parcial. Estudiantes fue a buscar el empate pero sin preocupar demasiado a Rago hasta la última de esa etapa. Pelotazo de 50 metros de González, Altamiramo desacomoda a Tecilla y Joao se la pica al arquero; la bocha da en el palo y el mismo Joao le gana al cierre de Tecilla para decretar el empate. Piña en el piso del goleador y roja directa.
Con ese golpe Atlanta salió en el segundo tiempo a buscar el triunfo, por el hombre de más que tenía y porque lo veía posible. Sin embargo de manera insólita en lo que sería el robo arbitral del partido Pablo Giménez le cobra penal a Cherro sobre Tovo (increíble porque lo estaba marcando de espaldas) que Altamirano cambió por gol.
El juez no le cobró un claro penal a García sobre Fabricio Pedrozo cuando iba a definir frente al arquero. El “Pepe” se jugó todo lo que tenía para ir a buscar el empate haciendo ingresar a Miguel Caneo (le dio claridad con algunos pases verticales) y Milton Gimenez por Pérez.
Pero parecía que todo estaba cuesta arriba. Tecilla le gana la posición a Fernando Ibañez pero no quiere revolearla y la vuelve a perder, centro y gol de Altamirano. 1-3 y faltaban 4 minutos.
Cuatro minutos HISTÓRICOS. A los 42′ Molina manda un centro para Colombini, control y taco para Caneo que volvía del offside, salta para no intervenir y le queda a Pedrozo que define de derecha para el 2-3. A los 44′ se repiten los interpretes, centro de Molina para el cabezazo goleador de Colombini y el empate que ya era épico.
Pero un relator tiene como latiguillo el “aguante corazón aguante” y eso había que pedirle al nuestro. En el primer minuto de descuento Colombini desbordó por izquierda y mandó el centro pasado, Molina la volvió a meter adentro para que Gimenez decretará el triunfo. Ya había algarabía con el empate y se pasó a la euforia con el 4 a 3.
El del semillero, el de la cantera, el de la inferiores volvió a hacernos explotar de alegría. Explotó el León. El rugido del “que de la mano del Pepe Castro” se gritó de MIL TONos diferentes42777386_1906663119428073_7294709988969152512_n