Un triunfo para nada Modesto

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Era el partido del año en la previa y los hinchas pueden o no quedarse si con All Boys es o no es un clásico. Desde el punto de vista de los rivales con los que nos enfrentamos en esta categoría podríamos decir que si.
Y el equipo del “Pepe” Castro salió a jugarlo de esa manera con un esquema diferente al utilizado hasta ahora por el técnico con el 4-2-3-1 y un doble cinco con mucha dinámica con Nicolás Previtali y Gabriel Seijas que jugó su mejor partido en mucho tiempo. Una defensa que no tuvo errores hasta los 3 minutos adicionales y la suerte de nuestro lado en la jugada que pegó en los dos palos luego que la toque Juan Rago.
A los 6′ del partido una pelota monumental de Miguel Caneo lo dejó sólo a Ignacio Colombini frente al arquero Puchetta y el delantero no se amilanó para derrotarlo con un sombrero. Todo hacía presagiar que Atlanta buscaría cuidar la ventaja y que le cedería la iniciativa al local pero nada de eso ocurrió porque Matías Molina y Axel Ochoa pasaban al ataque y complicaban por las bandas, sumados al desenfado de Brian Oyola para sacar a pasear a su lateral cuando se lo propuso. Y a el le hicieron la falta a los 23′ que Caneo ejecutó pasado al segundo palo, Fernando Enrique se hizo del balón para mandar un nuevo centro que encontró la cabeza goleadora de Colombini y el 2 a 0 estaba decretado.
Sobre los 30′ se paró el encuentro para que se refresquen y el agua y el cambio que introdujo De Muner con el ingreso de Vera le dieron otro aire al de Floresta pero sin preocupar a Rago.
En la segunda mitad Atlanta le cedió los espacios y la tenencia de la pelota y no sintieron vergüenza ni Nicolás Cherro ni Alan Pérez a la hora de tener que reventarla. El ingreso de Díaz le dio claridad al local pero seguía sin lastimar.
A los 44′ todo pareció sellarse cuando Seijas con un pase magistral dejo a Lucas Modesto de cara al arquero y el recién ingresado se la picó al arquero para decretar el 3 a 0.
Atlanta se relajó y le permitió al albo descontar por dos veces de la mano de Nicchiarelli pero no le iba a alcanzar.
El bohemio se ilusiona, volvió a encontrar identidad, sacó la chapa a relucir y quiere terminar el año lo más arriba posible. El capitán volvió a encontrar el rumbo y eso se nota.

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