Renunció Fabián Castro

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Las redes y el “conventillo Atlanta” se comieron al ídolo.

Fabián Alberto Castro, el “Pepe” de la gente dejó de ser el director técnico de Atlanta. Abrumado por los malos resultados conseguidos en esta segunda rueda pero mucho más cansado por soportar sobre sus espaldas la desilusión de la gente que ya lleva más de 30 años queriendo salir de la Primera B.
¿Tuvo errores conceptuales? Sí. ¿Le dio a jugadores muchas más chances de demostrar lo que pueden dar? Sí. Pero no puede ni un sólo hincha de Atlanta caer o creer que no buscó lo mejor para el club.
Tuvo la desgracia de volver a dirigir al club de sus amores en una era donde la tecnología y lo que es peor aún, el anonimato te permiten decir, acusar, agredir, violentar desde un teclado en la comodidad de una casa, de una oficina, denostando el trabajo de alguien.
Había que hacer muchos ajuste para corregir el presente del equipo, no somos ni ciegos ni necios para no darnos cuenta de esto pero si se soportaron los caprichos de técnicos que no estaban por la camiseta (Méndez- la dupla Capria-Calderón) como no bancar los errores de alguien que sabemos que vino al club porque lo quiere.
Y hay que pensar que ya no es cuestión del nombre del técnico que está sentado en el banco. Desde el nacional B 2011/12 pasaron en estos 7 años trece técnicos, algunos de los cuales lograron campeonatos en otros clubes (caso Fernando Ruiz en Platense), otros dirigieron en Primera división (Sergio Rondina en Arsenal). Pero la pregunta es: ¿Ninguno de todos los que pasaron por Atlanta pudo conseguir el objetivo?
En los últimos cinco torneos se perdieron 4 reducidos y la malograda final con Flandria. Ya es hora de poner las cartas sobre la mesa. Ya es hora de dejar de decir que no tenemos suerte. Ya es hora de sincerarnos y decir si de verdad estamos para jugar en una categoría superior pero no nos olvidemos que con esta estructuración quedarse en la B metro es desaparecer del mundo futbolístico, es dejar de jugar con equipos que en algún momento estuvieron en Primera división para jugar con clubes amateurs porque salvo 3 o 4 ninguno más jugó en el fútbol grande de la Argentina.
Los insultos, los reproches, las insinuaciones desgastaron al capitán de un barco que está nuevamente a la deriva. Un barco que hace años ve la costa desde un catalejo viejo y sucio que te miente con la distancia al objetivo de llegar.
Gracias Pepe. Por amar a Atlanta como lo amamos los hinchas. Perdón si una queja futbolística te hizo flaquear. Pero si de algo no tenemos dudas es de tu entrega por esta camiseta. Las redes y el “conventillo Atlanta” se comieron al técnico pero nunca van a poder con el ser humano y con el ídolo.