A sólo 5 puntos del sueño

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Atlanta le ganó a Defensores Unidos por 1 a 0. En Villa Crespo y apoyado por un León Kolbowski colmado como en los mejores tiempos sufrió en demasía hasta el gol de Fabricio Pedrozo a seis minutos del final. De esta manera estiró a ocho los puntos que lo separan de Acassuso por un lugar en la zona de ascenso directo.

Es que ya no importa la forma cómo se logran los 3 puntos, no hace falta jugar bien si el triunfo se consigue. Sufrió porque durante mucho tiempo no tuvo la pelota y sentía que la visita se venía con ímpetu tratando de lograr un triunfo que lo metiera en zona de reducido. Y se dio así, porque el equipo de Alejandro Orfila quemó muchas energías en la primera media hora de juego, que fue donde anuló a su rival, lo presionó y le creó varias situaciones de gol, siendo la más clara la que tuvo en los pies de Pedrozo y el balón se fue por arriba del horizontal.

En la segunda etapa Atlanta lo esperaba al CADU y trataba de salir de contra, sin llegar a inquietar a una defensa que estaba sólida destacándose Laumann, que despejaba todo lo que pasaba cerca del área del equipo zarateño. El técnico bohemio movió las fichas por la lesión de Lucas Colitto con el ingreso de Joaquín Ochoa Giménez pero iba a durar muy poco en cancha ya que un desgarro le iba a permitir jugar solamente 6 minutos, cediéndole el lugar a Ignacio Colombini.
Y fue el “Toro” el que lo vio picar en diagonal a Pedrozo y ponerle un pase que obligó al arquero a salir y quedar a mitad de camino, Pedrozo enganchó contra la línea de fondo y entre dos defensores que venían cerrando la empujó al gol.
Locura, emoción, algarabía, póngale usted el condimento y el adjetivo que quiera. Era lo que faltaba para delirar de alegría… era lo que faltaba para que el pueblo bohemio no dejara tronar el “que nos vamos de la B”. Era el epílogo genial para una tarde que nos hace soñar despiertos, que nos hace creer que se puede conseguir eso que por ahora nos fue esquivo.

El Nacional B esta a la vuelta de la esquina, tan sólo 5 puntos nos separan del desahogo, de la sensación contenida por conseguir el ascenso, hace ocho años de la última vez y ya es hora que se nos de.
Cuatro escalones, cuatro finales, 360 minutos con el corazón en la garganta para dejar salir esta angustia contenida y endurecida por tantos fracasos. Este es el año y vamos todos juntos por el objetivo.

SINTESIS