¿NoTASte el cambio?

Atlanta por penales eliminó a San Martín de Tucumán. El partido había finalizado 2 a 2 y mediante la ejecución desde los 11 pasos el bohemio obtuvo un categórico 4 a 1.

Es difícil analizar el partido disputado en Río Cuarto. El técnico Sebastián Cassano optó por regresar al esquema que más resultados le había dado en el antiguo torneo, el 4-3-3 con el regreso de Jorge Valdez Chamorro por Alejo Dramisino.
En la primera etapa no sufrió en defensa, algo que le venía costando demasiado en los últimos partidos. Firme sin pasar sobresaltos fue el que tuvo los acercamientos al arco rival. Aunque ninguno fue de real peligro.

En el segundo tiempo fue complicado analizar con las pulsaciones a mil lo que sucedía en el campo de juego. Atlanta seguía bien plantado, tratando de lastimar pero sin embargo los tucumanos fueron los que abrieron el marcador.
Un centro desde la izquierda a espaldas de los centrales y Noir adelantado un metro gira el pie derecho para cambiar la trayectoria del balón y ponerlo junto al palo izquierdo de Francisco Rago que nada pudo hacer.
Pese al golpe el equipo siguió buscando como lograr el empate y a los 8′ Noir empujó a Ramiro Fernández dentro del área y el árbitro Franklin no dudó en marcar el penal. Milton «tempano» Giménez con la parte interna del botín derecho lo transformó en gol. Frialdad en un momento crucial del partido.
Todo seguía igual con los tucumanos demorando y enamorados de un empate que los depositaba en los penales. A los 24′ una pelota en profundidad lo obligó a Rago a cortar de cabeza fuera del área, el rechazó le cayo a «Tino» Costa quien definió por arriba decretando el 2 a 1.
Cassano movió el banco y el ingreso de Dramisino le dio aire y mayor dinamismo a la mitad de la cancha, permitiéndole a Valdez Chamorro preocuparse más por la creación que por la marca.
De la misma manera el ingreso de Brian Oyola fue fundamental para desequilibrar por la banda izquierda complicando a Purita que no se sintió nunca cómodo con la marca.
Cuando todo parecía terminado un cambio de frente de Valdez Chamorro buscando a Oyola en profundidad para desbordar y tirar un centro que cruzó toda el área chica. Julián Marcioni por el segundo palo puso el pie derecho para dormir la pelota en la red.

Noventa minutos intensos dentro y fuera de la cancha. 90 minutos con diferentes sensaciones. Noventa minutos donde las emociones fluctuaban en cada une de nosotres.

Y llegaron los penales y el equipo que demostró nuevamente la personalidad inquebrantable para buscar un resultado. Un equipo que volvió a demostrar que no se iba a quedar con las manos vacías y que va a pelear por lo que le arrebataron.

Personalidad de Giménez para «arrancarle la cabeza» al arquero en el primer penal de la serie. Intuición de Rago para ir a la izquierda y sacar el de Costa. Frialdad de Leonardo Marinucci para ponerla arriba junto a un palo. Pifia de Diarte que se mete junto al palo izquierdo de un Rago que adivinó pero no llegó.

Categoría de Nicolás Previtali para ponerle un despertador a las arañas y poner el 3 a 1. La mano derecha salvadora de «pancho» para quedarse parado y tirarla por arriba del travesaño ante el remate del otro Costa.

Y el final. El derechazo de Marcioni para abrir no solamente el pie derecho, sino para abrir y fundir en un grito las gargantas de todos los bohemios. El desahogo a tantos años de frustraciones en reducidos y en primera vuelta

¿Pero noTASte el cambio? El equipo volvió a demostrar que quiere y que está dispuesto a conseguirlo. Confianza, temple, empuje más el amor propio. Tiene que funcionar.

SÍNTESIS